El Castillo de las Moscas

octubre 22, 2008

la vida de los muertos. capítulo 5

Filed under: La vida de los muertos, Relato por capítulos — J. Sanz @ 9:53 pm

“Cuando yo nací, en estas calles nadie podía pasear con la seguridad de llegar con vida a casa. Desde que soy jefe de policía de este distrito, el crimen ha descendido ostensiblemente, y la lucha de bandas y organizaciones mafiosas está controlada casi en su totalidad”.

James C. Robins era el tipo de persona que adoraba el sonido de su propia voz. No podía evitarlo, desde jóven había conseguido todo lo que se proponía, y su carrera estaba aun en el inicio. Muchos hablaban ya de la posible inclusión de Robins en las listas para la alcaldía. Algunos consideraban que la seguridad que había llevado a las calles bajo su mando debía ampliarse a toda la ciudad. Desde luego, el dinero invertido por algunos interesados magnates de la construcción en campañas publicitarias había surtido su efecto. Pero la personalidad y el carisma de Robins eran conocidos, y él solo podía conquistar a media ciudad solo levantando un dedo.

Foucault pertenecía a la otra media ciudad: a los que le odiaban. No soportaba la idea de que aquel niño rico con aires de grandeza llegara a mandar sobre toda la ciudad. Se le revolvían las tripas. Además, era un charlatán y un mentiroso, porque Foucault sabía de buena tinta que las calles del distrito 4, las de Robins, no eran seguras. Solo aparentaban serlo. Las bandas y las mafias mantenían a los delincuentes comunes, rateros de poca monta y camellos de tres al cuarto, bajo control. Los primeros interesados en que la paz dominara y la gente volviera a pasear sin miedo eran los propios delincuentes. Foucault recordaba cuando, hace años, los pocos habitantes del distrito 4 que salían a partir de media tarde, llevaban armas, y no se pensaban dos veces encañonar a un drogadicto que quisiera robarles.

La mafia quería que las calles volvieran a ser seguras para que los habitantes no creyeran necesario tomar excesivas precauciones. El resto, venía rodado: amenazas, extorsión, servicios de “protección”, y demás artimañas.

Foucault se desperezó en el sillón, alargó la mano y tomó el teléfono. Marcó mecánicamente.

¿Digame?

-Soy Foucault.

¿Alguna novedad?

-Si, he oido algo de un soplón de los muelles Este. Parece que hay gente interesada en que desaparezca.

¿Y eso a nosotros que nos importa?

-Es nuestro soplón.

Al otro lado se produjo un silencio acompañado de un suspiro de resignación.

-Me ocuparé de que no le pase nada, pero se rumorea que la policía está detrás de él, y no de manera oficial.

Hablare con Robins. Tiene influencias en el distrito de los Muelles. Le diré que se ocupe de encontrar a los que quieren ventilarse al soplón. Tú mantenle con vida.

La llamada se cortó sin despedidas. Foucault se levantó, cogió su arma de encima de la televisión, en la que Robins seguía chupando cámara, y la enfundó en su costado. Miró la pantalla, maldiciendo para sus adentros al niño rico de Robins. Demasiada influencia, demasiado poder… Apagó la televisión y se marchó. La noche sería dura. Si era verdad que eran polis los que querían cepillarse al imbecil del taxista, la cosa se ponía interesante. No quería encontrarse a viejos compañeros. Le odiaban demasiado, y Foucault les comprendían. Si eres honrado, no te quedas en la policía, buscas trabajo con los criminales.

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5 comentarios »

  1. Ya lo has conseguido otra vez, me has vuelto a enganchar con otro de tus relatos por capítulos.
    Ya estoy deseando ver que le pasa al pobre taxista.
    Un abrazo.

    Comentario por Julia — octubre 25, 2008 @ 12:14 pm

  2. Me alegro de que te enganches a uno de mis relatos. A lo mejor debería dedicarme a escribir guiones para telenovelas… es un género en el que siempre hay trabajo.
    Bueno, ya en serio, gracias por leerme, sabes que tu opinión es importante para mí.

    Comentario por J. Sanz — octubre 26, 2008 @ 6:38 pm

  3. Porque hace más de un mes qe no hay nada por aquí?

    Comentario por Ahypnos — noviembre 24, 2008 @ 5:14 pm

  4. Porque estoy bajo de inspiración y de tiempo, estoy con ordenador ajeno y con pocas ganas de escribir. Momentos de bajón literario, ya sabes cómo son.
    Se me pasará pronto, no te preocupes.

    Comentario por J. Sanz — diciembre 2, 2008 @ 3:40 pm

  5. Te he encontradooo…! ya no queda gente en este mundo que no esté en internet…
    (nosotros somos los muertos)

    Comentario por awixumayita — enero 11, 2009 @ 2:51 pm


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